
Literalmente, tal es el título del libro que recientemente han publicado, al alimón, los dos autores señalados. No puede decirse, en absoluto, que es otra aportación a temas de bibliografía alcoyana, aunque sí, y es una satisfacción, que uno de los autores sea un alcoyano: Juan Carlos Miró Vispo.
Hace poco más de un año hablaba yo sobre la peripecia de una monografía titulada El sello moneda de la República y de su autor: Juan Bta. Miró Agulló, padre del autor que se estrena. Todo lo dicho por mí en aquel escrito es válido y aún añadiría entre las cualidades de este la del magisterio ejercido, en este caso, del progenitor en su hijo mayor. La pasión y el entusiasmo mostrado día a día en el seno familiar, dio, a la larga, sus frutos.
A Juan Carlos Miró le conozco de siempre, o sea desde su nacimiento. No es un extraño para mí. Al igual que en su padre, al amor por el coleccionismo de monedas antiguas le sucedió el trueque y, a este, el comercio. Pero en una ciencia tan específica como es la numismática o sea la que trata del conocimiento de las monedas y medallas antiguas, es necesario el conocimiento detallado de cada una de las piezas. Y esto, no podía ser sin el estudio y la especialización en materia tan específica, máxime tratándose de la época preferida por nuestro autor. Sin embargo, aún faltaba dar otro paso, sacar a la luz todos los conocimientos adquiridos a lo largo de los años de profesión como numismático en Las monedas de la República Romana y del Imperio. La época que trata el libro va desde el siglo V a. c. hasta el siglo V d. c. Prácticamente un milenio.
El empeño de los dos autores es considerable y, a primera vista, una temeridad. Esa fue mi impresión cuando Juan Carlos me dio personalmente la noticia de la presentación del libro en Valencia y Madrid. Y así se lo hice saber. Nueve siglos de acuñación de monedas en lo que fue el mayor y más duradero imperio del mundo occidental siempre ha sido tarea ímproba para cualquier historiador numismático. Su contestación fue inmediata y creo que muy ajustada a la realidad práctica: Se necesitarían decenas y decenas de libros y centenares de catálogos para conseguir un cuerpo documental exacto de la numismática romana. Este libro es lo máximo de lo mínimo o, si se quiere lo más de lo menos (ver págs. 162-166).
Después de dedicarle al libro varias horas consultando sus índices, referencias históricas sobre la numismática romana y las apuntaciones biográficas de varios emperadores a lo largo de sus seiscientas páginas, puedo asegurarles que estamos ante un libro poco corriente. Se podrá decir que hay una intención comercial al valorar cada una de las piezas mostradas, sin embargo, se agradece por lo que sirve para la comparación de la rareza de las mismas.
No es un libro para aventuras nocturnas de lectura, ni de cabecera —y conste que siempre he sido un gran aficionado a la numismática—, pero sí es un libro con miles de datos sobre la historia del Imperio Romano y que nos muestran la genial capacidad artística de los ensayadores y escultores de la época. Algunas de las piezas mostradas son verdaderas obras de arte de la escultura y del retrato psicológico derivados del clasicismo griego que nos asombra una y otra vez. El retrato de Craso, o la moneda de Sertorio acuñada en Osca(Huesca) con leyenda íbera en su anverso, la del caudillo franco Vercingetorix o la de Marcus Junius Brutus —uno de los asesinos de Julio César—, la del emperador Marco Aurelio o la impresionante faz de Nerón son tan sólo una pequeña muestra de lo que vemos referenciado con su correspondiente explicación técnica e histórica en cada una de sus páginas.
Carlos Castán y nuestro paisano Juan Carlos Miró nos han obsequiado con una obra cuajada de erudición que puede y debe servirnos, para mostrarnos y asombrarnos a la vez, de las innumerables obras de arte salidas de la civilización romana como, también, explicarnos de manera visual el auge y la caída de este imperio.
Desde hoy, la nómina de autores alcoyanos cuenta con un nuevo miembro: Juan Carlos Miró Vispo, y su libro adscrito en uno de los apartados singulares que más nos complace en esto de la bibliofilia: la de Raros y Curiosos. Marbetes estos que creo, sinceramente, no serán impedimento para su difusión internacional, sino, muy al contrario, valorar al alza su contenido. ¡Enhorabuena a los dos autores!
Antonio Castelló Candela